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jueves, 19 de mayo de 2011

Una escapada a Salta

La semana pasada nos tomamos unos días para alejarnos del mundanal ruido, la rutina y las  ocupaciones de todos los días.  Aprovechando millas acumuladas -próximas a su fecha de vencimiento- nos hicimos una escapada a la ciudad de Salta. 

Era nuestra primer visita a la región.  Les puedo garantizar que no será la última.  La ciudad de Salta nos cautivó.  Lo que vimos nos motiva a volver para recorrerla con más tiempo, lo que nos contaron nos intriga lo suficiente como para querer pasear por los alrededores, visitar los pueblos aledaños, transitar  los cerros y valles que la rodean, llegar hasta otros lugares del noroeste y deleitarnos con sus sabores y aromas. 

Fue una excelente idea viajar en temporada baja,  durante los días de la semana en los que hay menor movimiento turístico.   El hotel ofrecía una  tarifa en promoción sumamente accesible.  Hasta tuvimos la suerte de ser los únicos huéspedes y tener el lugar para nosotros solos (con excepción de la primer noche).  Si eso no es tratamiento VIP, ¿qué es?

Les mostraré la casa donde nos alojamos.  

Escalinata de acceso a la puerta principal del hotel, flanqueada por dos canteros con alegrías del hogar, geranios, malvones, una santa rita rosa claro que trepaba por la pared y por sobre el toldo que cubría  la escalera (se ve sólo la parte inferior de la enredadera casi al pie de la escalinata).

 

El Chateau del Cerro es un hotel boutique ubicado al pie de uno de los cerros que rodean a la ciudad de Salta, en el barrio residencial Tres Cerritos (a 5 minutos de la plaza principal).  

Cuenta con seis habitaciones: una standard en la planta principal, con acceso a la galería y vista al jardín y pileta;  cuatro junior suites (tres con vista al cerro y al jardín y una con vista hacia la ciudad) y una master suite (con vista hacia la ciudad) en el piso superior.


  Salón desayunador, recepción y living

Como verán en las fotos, a continuación, las áreas comunes, las habitaciones y el jardín están exquisita y sobriamente decoradas, en colores claros, con muebles de muy buena calidad y algunas antigüedades aquí y allá.

Lobby y living

  
Vista panorámica de la ciudad desde bow window del living, a cada lado había una terraza con mesas y sillas

Salón desayunador, acceso a galería y jardín
El desayuno buffet es muy completo: medialunas, variedad de panes (y una tostadora), fiambre, cereales, yoghurt, leche, jugo de naranja, mermelada, dulce de leche, manteca, queso untable, frutas, té, café ... 

Lo más importante: ¡¡el horario para desayunar era amplio!! así que el despertador tuvo un merecido descanso e hicimos de cuenta que todos los días eran domingo... ¡a remolonear hasta tarde!

 Centro de mesa                      

 
Galería cubierta en L, con asador, área de esparcimiento con mesa y sillones

Pileta de natación, acceso a solarium y la parte alta del jardín

 Hall de distribución en el primer piso                                     Vista del living de la suite principal
Junior Suite - Nuestra habitación, con ventanas hacia el jardín, la pileta y el jardín lateral

 Antebaño y Vestidor, Baño, con ventanas hacia el jardín lateral y vista a los cerros

Algún día, ganaremos el quini  o la lotería. Entonces, volveremos al Chateau del Cerro en invierno, y reservaremos nuestro alojamiento en la suite principal.  

Ya me imagino, acurrucada en el sillón con un buen libro, frente al hogar encendido.  Más tarde, cuando el día se haya acallado,  y las luces de Salta iluminen el horizonte más allá de la ventana, llegará el momento de desentenderse por un rato de todo mientras las burbujas y la espuma nos acarician en el hidromasaje, a la luz de las velas.

¿Uds. no harían lo mismo en un lugar así?


La estadía en el Chateau del Cerro fue una experiencia inolvidable.  Es un lugar tranquilo, apacible, silencioso.   Reemplazamos el ruido del tránsito, las bocinas, los gritos, la locura de la ciudad, la tele del vecino por el más absoluto silencio matizado con el trinar de los pájaros (próxima asignatura: conseguir una guía ilustrada con los pájaros de la región).  Logramos nuestro cometido: alejarnos de todo, descansar, mimarnos, olvidarnos del reloj y los horarios, pasear un poco y deleitarnos con la gastronomía local.

El lugar es impecable, elegante, exquisito, silencioso, silencioso, tranquilo, silencioso (¿se nota que disfruto el silencio?), la atención es de primera, las habitaciones súper cómodas, funcionales, prácticas y amplias.  ¡Cama king size! ... ideal en la teoría.  En la práctica, no puedo dormir lejos de mi corazón. 

¡Gracias a todos los que hicieron de ésta una experiencia mágica e increíble! 

 



¡Esperamos volver pronto!  ... más sobre Salta: Salta en Flor


Fotos propias y de la web
http://www.chateaudelcerro.com.ar/
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